COSTA NORTE PERÚ

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Relato

14 Enero 2015


Hace mucho que con mi esposa nos habíamos planteado hacer un recorrido por la costa norte del Perú, hasta que por fin decidimos hacerlo. Se trata de una ruta muchas veces postergada, pero que posee gran cantidad de atractivos uno tras otro, separados tan sólo por algunos kilómetros. Sin embargo, también constatamos que no es del todo seguro y que hay que estar alerta ante la creciente delincuencia, el mal estado de las carreteras y la carencia de servicios, situaciones evitables si se cuenta con las referencias adecuadas y ánimo aventurero.

Si sumamos la falta de señalización y la escasa información, hoy en día viajar en auto por esas zonas turísticas, las que no lo son tanto y también las desconocidas, es una verdadera aventura que asumimos con todas las precauciones del caso. Una vez en la ruta y con un buen nivel de adrenalina, los temores se irán diluyendo, sin olvidar la cautela para disfrutar la experiencia plenamente.

Si se parte desde Lima, es importante salir muy temprano para evitar desgastarse con el intenso tráfico del cono norte en horas punta. Saliendo de Miraflores antes de las seis de la mañana, es posible llegar a la Panamericana Norte en diez minutos y entrar a la carretera con un tráfico razonable.

La ruta es agradable, paralela al mar: una larga franja desértica interrumpida en algunos tramos por fértiles valles que bajan desde la cordillera de los Andes. Durante el recorrido se puede visitar distintos restos arqueológicos, santuarios naturales, ciudades virreinales y excelentes playas. La carretera es una autopista de dos vías que en algunos tramos está todavía en construcción. En general la encontramos en buen estado, pero con muchos desniveles y una carpeta asfáltica que produce ruidos y vibraciones durante el rodaje.

Para quienes hemos crecido en la vieja Lima, resulta sorprendente comprobar cuánto han cambiado los alrededores de la Panamericana. Decenas de kilómetros donde antes sólo se veía chacras o desierto, hoy está todo urbanizado, y lo que era una carretera que salía de la ciudad, es ahora una avenida con semáforos y rompemuelles. Conforme nos alejamos del gigantesco cono norte de Lima, el tráfico se hace más fluido aunque siempre pesado, porque en el Perú no se respeta manejar por la derecha y resulta difícil adelantar, pues tienes que avanzar como en slalom.

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