AYASULUK

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Relato

18 Mayo 2015


Llegando a Selcuk vimos desde la autopista, una colina con una fortificación en su parte alta que nos llamó la atención sin saber de qué se trataba. Cuando visitamos la Basílica de San Juan, nos enteramos que esa fortaleza era en realidad, los muros del antigüo asentamiento bizantino Hagios Teologos (en turco Ayasuluk), desarrollado en el siglo VI y que había formado parte del trazado de la ciudad de Éfeso.

A partir del siglo IV, cuando a causa de los terremotos ocurridos y la falta de un adecuado drenaje de los sedimentos del río Caístro sobre el puerto, provocando dificultades a los barcos que llegaban, la ciudad entró en decadencia. Fue deshabitándose en forma progresiva y la administración local se trasladó a Hagios Teologos, que tuvo un rápido crecimiento.

Durante los siglos VII y VIII, estuvo permanentemente hostigada por los árabes y a finales del siglo XI fue conquistada por los selyúcidas junto con Éfeso. Fue recuperada por los bizantinos, pero en 1304 los otomanos se apoderaron definitivamente del lugar, desde entonces llamada Ayasuluk. Los otomanos convirtieron el puerto nuevamente en uno de los principales centros comerciales del Mediterráneo Oriental, llegando al Mar Negro con su marina construida en los astilleros de Ayasuluk.

En la actualidad es posible ascender a la ciudadela desde la Basílica de San Juan, y su visita está incluida en el mismo boleto. El exterior de las murallas luce imponente y se encuentra en perfecto estado de conservación luego de las múltiples reconstrucciones que ha tenido a través de los años. Conforme se sube las vistas de los alrededores se vuelven más espectaculares. Desde lo alto hacia el oeste se consigue una panorámica del valle y por el este de la actual ciudad de Selcuk.

Se ingresa a la fortificación por la puerta ubicada al oeste. También había una segunda puerta hacia el este. Apenas entramos destaca una pequeña mezquita selyúcida que está siendo restaurada, con sus paredes levantadas con una fila de piedra y dos de ladrillo. La parte baja de la plataforma del minarete es cilíndrica y la superior, octogonal. Luego vemos los restos de una villa otomana, las bases de algunas viviendas con desarrollo aterrazado y dos cisternas del periodo otomano con techos abovedados.

En la parte más alta de la colina, se encuentra un santuario bizantino, construido en el lugar donde supuestamente San Juan escribió sus evangelios a los noventa años. Esta edificación fue convertida en cisterna por los otomanos, reemplazando el techo original de madera por una bóveda de piedra.

Aunque no vimos mucha gente en el lugar, es una visita que vale la pena.

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