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Relato

16 Enero 2015


CHAN CHAN fue la capital de la cultura Chimú, que ocupó la costa norte del Perú durante el periodo intermedio tardío (1000 a 1476 d.C.). El complejo urbano, considerado la ciudadela de adobe más grande de América Latina, fue destruido y saqueado durante la conquista española. A pesar de los infortunios, sus estructuras han sobrevivido para mostrar su belleza. El complejo está conformado por diez conjuntos amurallados, con templos, reservorios, viviendas y extensos campos de cultivo que ocupan unos 20 km2.

El horario de visitas es de lunes a domingo, de 9:00 am a 5:00 pm. El valor de la entrada es diez soles, que también da derecho a ingresar al museo de sitio y a otras dos huacas. En la entrada nos recibe un PERRO VIRINGO o perro sin pelo peruano, raza típica de los poblados de la costa norte, que el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo ha establecido como norma que todos los sitios arqueológicos deben tener un perro viringo en el ingreso.

Iniciamos nuestro recorrido por la gran plaza ceremonial; señales con forma de pez guían la ruta. El palacio Nik-an es el único conjunto que ha sido restaurado y puesto en valor. Con una extensión de once hectáreas, se encuentra rodeado por una muralla de diez metros de altura y cuatro de ancho. La visita toma algo más de una hora y actualmente no es obligatorio hacerla con guía. Todo el recorrido se encuentra señalizado y resulta muy interesante caminar por sus enormes laberintos, observando los relieves de sus muros con iconografías de aves y peces.

Luego nos dirigimos al museo de sitio, al cual se llega en auto en solo cinco minutos, pues se ubica a dos kilómetros de la ciudadela. En él se exhiben diversos objetos encontrados durante las excavaciones de Chan Chan, como ídolos de madera, cerámica, textiles, orfebrería y materiales de construcción. También se muestran maquetas que representan escenas cotidianas de los nativos de la época.

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INFORMACIÓN

CHAN CHAN

CHAN CHAN es una ciudad precolombina, construida de adobe, en la costa norte del Perú por los chimúes. Chan Chan es la ciudad de adobe más grande de América Latina y la segunda en el mundo. Se ubica a 5 km de la ciudad de Trujillo, al noroeste del área metropolitana, entre los distritos de Trujillo y Huanchaco. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986 e incluida en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro ese mismo año. El sitio arqueológico cubre un área aproximada de 20 kilómetros cuadrados. La zona central esta formada por un conjunto de diez recintos amurallados, llamados “ciudadelas”, y otras pirámides solitarias. Este conjunto central, cubre un área de 6 kilómetros cuadrados. El resto, está formado por una multitud de pequeñas estructuras mal conservadas, veredas, canales, murallas y cementerios.

El nombre Chan Chan deriva del quingnam Chang o Chan que significa Sol, de lo que se desprende Chan-Chan, literalmente: Sol Sol. Se tiene como hipótesis de su verdadero significado en español: Gran sol, Sol resplandeciente, Sol esplendoroso o Sol refulgurante; debido a un rasgo típico del idioma quingnam o chimú en el que la duplicación de una palabra adquiere un significado superlativo. Se cree que el nombre se debe a la intensa exposición solar que soportaba la ciudad. Esto proviene de las transcripciones de los cronistas españoles.

Por su gran volumen y su antiguo prestigio de haber sido la capital de un importante y rico reino, Chan Chan ha estado presente en el interés de los viajeros e investigadores desde hace siglos. Sin embargo, hay que hacer notar que las menciones y referencias de este sitio en los documentos más antiguos, después de la conquista española, son escasos, o se refieren a él como una ruina. Es por eso que se postula, que tras la conquista Inca, Chan Chan (en un tiempo, rival del Cusco) fue saqueada y destruida (aproximadamente en el año 1470) y cuando llegó Pizarro (1532) esta ciudad era sólo un pálido reflejo de su viejo esplendor, habitado por pocas personas de escasa importancia política y económica.

Durante la época del virreinato Chan Chan fue objeto de múltiples saqueos y destrucciones, pues existía la creencia que entre sus muros y pirámides estaba escondido un gran tesoro en piezas de oro y plata. Y aunque no hay datos oficiales que lo respalden, existe la leyenda de que varias fortunas se originaron de esa manera. Recién en el siglo XIX, con el renacer de las ciencias, esta ciudad fue estudiada con interés académico, viajeros como Rivero, Tschudi , Hutchinson, Middendorf y Bandelier la dibujaron, mapearon y describieron, preguntándose por su origen y cómo habría sido la vida las personas que la poblaron. En el siglo XX los arqueólogos la consideran una de las principales fuentes de conocimiento del pasado peruano. Destacan las investigaciones de Bennet, Schaedel, Willey, Kosos, West, Mosley y Mackey.

El complejo de Chan Chan constituyó la capital del reino Chimor, organización estatal de la cultura Chimú. Estaba cruzado por calles y avenidas, perfectamente delineadas, separando depósitos, pozos de agua, talleres, palacios de la nobleza y barrios de trabajadores. Poseía una red de caminos que la conectaban con los centros administrativos de los valles circundantes. Esta sociedad fue gobernada por el gran Chimucapac y cohesionada por la necesidad de un estricto manejo del agua, así como por las amenazas externas. Los conjuntos amurallados que componen la metrópoli son: Chayhuac An o Casa De Chayhuac, Xllangchic An o Casa del Este, Fechech An o Casa del Oeste, Utzh An o Casa Grande, Fochic An o Casa del Norte, Ñing An o Casa del Mar, Ñain An o Casa de las Aves, Nik An o Casa del Centro, Chol An o Casa Nueva, Tsuts An o Casa Pequeña.

El conjunto amurallado Nik An, el único que ha sido restaurado y puesto en valor, constituye la mayor ilustración de la importancia del agua, particularmente del mar, y del culto que se le rendía en la cultura chimú. Los altos relieves de las paredes representan peces, olas, redes de pesca, pelícanos y anzumitos (mezcla de lobo de mar y nutria). Los peces están dirigidos hacia el norte y hacia el sur, lo que puede interpretarse como representativos de las dos corrientes que marcan la costa peruana: la de Humboldt, fría, que viene del sur y la del Niño, caliente, que viene del norte. Tenía una sola puerta de entrada y altos muros de hasta doce metros, para una mejor defensa, con anchas bases de hasta cinco metros y cumbres más delgadas, para soportar mejor los posibles sismos.

 

PERRO VIRINGO perro sin pelo del Perú, perro peruano sin pelo, perro calato, perro Inca, perro Chimú, perro chimoc, perro chimo, perro pila o perro de orquídea peruano, es una raza de perro sin pelo originaria del Perú, empleada usualmente como animal de compañía. La temperatura de su cuerpo tiene tres grados más que la de los seres humanos, debido a que su falta de pelo lo obliga a elevar su temperatura corporal para compensar la pérdida de calor a través de la piel desnuda. Ha sido reconocido oficialmente como patrimonio nacional del Perú.

La Federación Cinológica Internacional (FCI), con sede en Thuin, Bélgica, ha reconocido y registrado desde el 12 de junio de 1985, al perro sin pelo del Perú en su nomenclatura de razas con el número 310, clasificándolo en el Grupo V, tipo Spitz, que es para aquellos perros atléticos y ágiles, ideales para carreras y en la sección 6 en la que se ubican los perros de tipo primitivo. Al calificarlo como perro primitivo, se le reconoce como de raza pura, es decir, que la naturaleza los hizo tal como son, no habiendo variado sus características morfológicas en miles de años, tal como puede apreciarse en diferentes huacos pre-incas.

El Instituto Nacional de Cultura del Perú mediante la resolución directiva 001-INC de enero de 2001 dispuso la ubicación de un perro sin pelo del Perú en todos los museos de sitio y zonas arqueológicas ubicados en la costa peruana, que cuenten con las condiciones necesarias para su desarrollo natural y su crianza. A su vez, el Congreso de la República del Perú, mediante el decreto ley número 27537 del 22 de octubre de 2001 incluye a esta raza como patrimonio de la nación peruana y la reconoce como oriunda de este país.

Existen representaciones que aparecen en los ceramios de distintas culturas pre-incas, como Vicus, Mochica, Chancay, Chancay, Sicán y Chimú, donde el Perro sin Pelo hace su aparición desde el año 300 a. C. hasta el 1460. También se han encontrado esqueletos del perro peruano que datan de tiempos precolombinos. Un ejemplo importante es la tumba del Señor de Sipán, en Huaca Rajada, que descansaba en una caja mortuoria, rodeado de ocho esqueletos de sirvientes, dos mujeres y un perro.

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